En medio de la revuelta popular, apoyar y construir las Asambleas territoriales, barriales o sectoriales de carácter popular.

La revuelta que estremece a Chile y el mundo, es una revuelta política social que tiene múltiples causas, pero algo en común para la inmensa mayoría: “la molestia e indignación con el modelo neoliberal que rige Chile”.

Es una revuelta contra el modelo y lamentablemente todavía no contra el sistema capitalista. Es una revuelta que está dejando, porque aún no termina, muchas enseñanzas al movimiento popular revolucionario. Algunas de ellas son:

· La revuelta es justa, necesaria y es un camino realista para producir cambios significativos. Lo conseguido ya por la revuelta, que no es mucho, es más que lo conseguido juntando firmas, haciendo carnavales o eligiendo parlamentarios, incluso teniendo gobiernos como los de Michelle Bachelet.

· La revuelta sin un pueblo organizado detrás de un proyecto político liberador tiene sus limitantes. El sistema y la élite de poder tiene capacidad de maniobra para apaciguar la revuelta desde el punto de vista militar-policial y sobre todo político-social, ya que cuenta con brazos políticos ubicados en la derecha y también en la socialdemocracia, que se presenta como el “mal menor” para los pueblos.

· El factor militar en la llamada “democracia de los ricos” está muy presente y son el último recurso al que recurren la oligarquía y toda la burguesía para proteger sus intereses de clase. Queda demostrado una vez más que las FF.AA. y de Orden siguen bajo la tutela de la doctrina de seguridad nacional y por tanto ven al pueblo como un enemigo. Serán otras generaciones de militares, pero la doctrina, poco o nada ha cambiado. Hasta ahora, luego de tanta violación a los DDHH, el único militar preso es aquel que se negó a disparar contra el pueblo.

· Las tareas del movimiento popular revolucionario son gigantescas. En primer lugar constituirse, porque en la práctica no existe, para ello los instrumentos sociales de carácter popular y clasista (asambleas, coordinadoras, la central clasista, expresiones en los estudiantes y en todas las esferas de la sociedad) deben nacer, crecer o coordinarse en un polo social clasista. Junto con ellos, ese poder, debe tener capacidad en todos los planos incluyendo el de la autodefensa.

· La ausencia de organizaciones políticas revolucionarias relevantes, aumentan los graves males que tienen los pueblos de Chile, ya que no potenciamos la lucha contra el sistema y no somos un contrapeso real a las patologías sociales que ha sembrado el capitalismo en los trabajadores y los sectores populares.

Los rodriguistas frente a la coyuntura actual donde el sistema está actuando con todas sus capacidades militares y políticas para volver a “normalidad” (la de los saqueos y robos de los ricos y la actual casta política) nos proponemos ayudar a que la revuelta continúe, a la construcción y coordinación de las Asambleas territoriales, barriales o sectoriales de carácter popular, como camino a seguir en la construcción del poder popular revolucionario. Este poder naciente tiene que ser una alternativa a los falsos cabildos del gobierno, a los cabildos del “mal menor” de la Unidad Social, que cuando fueron gobierno, hace poco, no hicieron nada de lo que hoy piden.

El movimiento popular tiene que exigir juicio y castigo a las enormes y brutales violaciones a los DDHH cometidas por la democracia de los ricos y junto con ello seguir impulsando con fuerza la revuelta popular callejera.

Que se vayan todos, que renuncien todos, a construir las Asambleas Populares en los barrios y sectores, que de allí salga el poder constituyente y la fuerza para cambiar Chile.

¡¡Que se vayan todos, a construir el poder de los pueblos¡¡

Dirección Nacional

Movimiento Patriótico Manuel Rodríguez

Chile, Noviembre 2019.